Monelas

La Argentina sufre modas de oferta, de poca duración, y de contenido aberrante. Fiel ejemplo de lo que digo son los “Motochorros”.

Amarillistas como son, los medios tienen orgasmos mentales al inventar sus nuevas historias locas del “Loco del Bidón de Nafta”, “El Asesino Rutero” o “La Falta de monedas”.

Agarran estos temas, y los exprimen hasta hacer jugo de las partes más ásperas del problema general, transformando una noticia real en algo frívolo y carente de sentido.

Pero detrás de estos rutinarios mostrarios de mentiras exageradas, se esconde siempre el verdadero cuerpo del iceberg que en realidad es lo que verdaderamente sucede.
Por eso es que me vi manchado, salpicado y empapado en la problemática social que se vende en todas las bateas de la moda; “La Escasez de monedas”.

Tal vez algunos de ustedes encuentren un poco racista el comentario que a continuación voy a hacer, pero por desgracia es real.
Yo jamás compro comida en supermercados chinos. Primero que en su mayoría está podrida (Lo digo con conocimiento de causa), segundo que el 50% de la mercadería es robada, y tercero que considero que, gracias a la ley que Menem les regalo a los ciudadanos extranjeros que inviertan capitales en nuestro país (10 años sin pagar impuestos), afecta directamente a los comerciantes locales y luego debo padecerlos con sus multitudinarios cortes de ruta.

Por otro lado, tengo en mi Messenger no menos de cinco chinos. Y cuando digo chinos, no me refiero a los argentos con los ojos un poco achinados, les hablo de unos cuantos chinos originales 100%, made in china totalmente.
Cada vez que estoy aburrido, que por desgracia sucede muy poco, me conecto y comienzo a insultarlos con palabras no solo en castellano, sino pertenecientes al lunfardo del mismo.
Mi idiotez me provoca un espasmo de risa, y me desconecto nuevamente hasta que me aburro y vuelvo a putearlos.

Pero a pesar de todo esto, el gran hipermercado que surte a mi barrio de víveres, es totalmente intratable. Particularmente no soporto las colas, y en este lugar, para comprar un paquete de arroz hay que sacar número.
Por esta razón es que termine traicionando mis principios y asistiendo al supermercado chino cada vez que necesitaba comprar algunas cosas de urgencia.